Pero pronto te das cuenta de que más no siempre significa mejor.
Para algunas personas, el éxito es escalar su negocio, contratar equipo, salir en medios. Para otras, es cerrar el portátil a las 3 de la tarde y merendar con sus hijos. Para otras, simplemente no tener que rendir cuentas a nadie.
El éxito no es universal, es personal, por lo que ninguna de esas opciones es más válida que la otra.
El problema es que esto no siempre se dice. A veces por pudor de
admitir que no quieres “llegar a la cima” o parecer que si no quieres ser referente, entonces “no tienes ambición”.
Pero... ¿y si lo que yo quiero es tranquilidad? ¿O tiempo libre? ¿O salud mental?
Para mi facturar no es solo ganar dinero, sino facturar calidad de vida.
Mi éxito no es igual al tuyo. Y eso está bien. Nada funcionaría si todos quisiéramos los mismos objetivos.
Lo importante es que nos respetemos, que dejemos de competir por metas que no nos pertenecen.
Me gustaría conocer qué es para ti el éxito. ¿Te has sentido juzgada alguna vez por no seguir el “modelo tradicional” de ser una mujer triunfadora?
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