¿Cuántas veces has sentido que vas ganando en el negocio, pero perdiendo en la vida? Los pedidos no paran de llegar, las reuniones llenan tu agenda, y las redes sociales están más activas que nunca… pero no estuviste en la función del cole, otra vez. El éxito tiene un precio. Pero ¿vale la pena pagarlo con tiempo que no regresa? Cuando decidiste emprender, probablemente lo hiciste por dos grandes motivos: Tener libertad para organizar tu vida. Pasar más tiempo con tus hijos y contigo misma. La ironía es que, tras alcanzar cierto nivel de éxito, te encuentras con menos tiempo que nunca . Has dejado de ser solo emprendedora para convertirte en contable, community manager, secretaria, gestora de proveedores, y hasta solucionadora oficial de “todo lo que nadie más sabe hacer”. Y mientras tanto… Tu café siempre se enfría. Las ideas que te ilusionan nunca llegan al papel. Y tus hijos te preguntan por qué estás siempre “con el ordenador”. ¿Es este el precio del...